Introducción
La onicomadesis es la separación de la lámina ungueal proximal de la matriz sin alterar la adherencia distal al lecho ungueal. En la mayor parte de las ocasiones, es el resultado de una agresión grave o prolongada a la matriz ungueal, aunque se han descrito casos de causa idiopática o familiar.
Caso clínico
Hombre de 33 años, sin alergias conocidas y con antecedentes de hipertensión arterial, acude a consulta de Atención Primaria por fragilidad ungueal con despegamiento de 8 uñas de las manos. Diagnosticado en los 45 días previos de la EMPB, producida por el virus Coxsackie, tras contacto con su sobrina enferma.
En la exploración física destaca fractura de las láminas ungueales del segundo, tercer y cuarto dedo de la mano izquierda, así como del primer, segundo, tercer y cuarto dedo de la mano derecha. También llama la atención leve inflamación del tejido periungueal de dichos dedos, por lo que se plantea el diagnóstico diferencial con una posible dactilitis. No presenta dolor ni supuración en dichas localizaciones (figura 1).
Presentaba analítica sanguínea con hemograma sin alteraciones, reactantes de fase aguda negativos y factor reumatoide también negativo.
Discusión
La onicomadesis consiste en la separación de la placa ungueal proximal de la matriz. Es una forma grave de las líneas de Beau, las cuales están producidas por agresiones suficientemente profundas como para alterar la producción de las uñas. Entre las causas más frecuentes de la onicomadesis, se encuentran los traumatismos mecánicos, las enfermedades autoinmunes, los medicamentos, las enfermedades idiopáticas y las infecciones1. La onicomadesis producida por infecciones es la más común (36,9%), seguida de la que originada por fármacos (14,6%)1. Por otro lado, los microtraumatismos al practicar aficiones activas o deportes también provocan onicomadesis, así como los microtraumatismos no reconocidos, lo cual puede desempeñar una función importante en casos de onicomadesis idiopática. En estos casos, el papel del personal médico consiste en educar a sus pacientes para que modifiquen su manera de practicar las actividades responsables de las lesiones, de forma que eviten la perpetuación del daño2.
Entre las infecciones, la EMPB es la más común. El virus más frecuentemente implicado en esta etiología es el enterovirus Coxsackie A103, aunque varios autores han demostrado una alta prevalencia de la entidad en pacientes infectados por el Coxsackievirus A64.
La sintomatología principal de dicha enfermedad consiste en fiebre, malestar, vesículas en manos, pies y glúteos, así como exantema maculopapular en las palmas, las plantas y el pliegue inguinal, con úlceras de la mucosa lingual, paladar blando, mucosa bucal y/o gingival. Las vesículas tienen una forma elíptica y están rodeadas de un halo eritematoso. La resolución es espontánea, por lo general dentro de los primeros 6 días de la enfermedad. Es raro que haya complicaciones. La asociación entre dicha enfermedad y la onicomadesis fue descrita inicialmente por Clementz y Mancini en 2000 con cinco casos de niños con onicomadesis posterior al diagnóstico de EMPB5.
El dedo afecto más frecuente es el tercer dedo, seguido del primero, aunque esta frecuencia varía en diferentes estudios, ya que algunos autores han descrito mayor afección del pulgar u otros dedos6-8. Generalmente, los pies no suelen verse afectados por esta entidad6.
El período de latencia de la onicomadesis después de la EMPB es de 1 o 2 meses (media: 40 días), sin embargo, continúa sin quedar claro el mecanismo de acción. Se han propuesto varias hipótesis que explican el proceso. Una de ellas sugiere que las lesiones pueden deberse al importante impacto sistémico que se produce por la enfermedad, aunque es cierto que no todas las uñas suelen verse afectadas (media de cuatro uñas); además, se ha demostrado que no hay un vínculo entre la gravedad de la infección y la aparición de la onicomadesis. Por otro lado, algunos autores afirman que la lesión de la matriz ungueal puede tener relación con la fiebre alta, sin embargo, se han reportado casos con pacientes sin fiebre, por lo tanto, puede que no se trate de una explicación razonable. Por último, otros autores apoyan la posibilidad de que lesiones cutáneas, como vesículas o pústulas, pueden ser las responsables de provocar lesiones directas de la matriz ungueal9.
La progresión de esta onicopatía puede provocar inflamación y tejido de granulación en la región lateral o proximal a los pliegues ungueales. Estos cambios pueden conllevar dolor, inflamación y una posible sobreinfección. En ocasiones pueden llegar a requerir tratamientos más intensivos, como pueden ser la extracción de la placa ungueal o legrados de granulomas piógenos. Además, dependiendo de la severidad del agente causal, se puede desarrollar daño permanente en la matriz ungueal, con deformidad de la uña o retroniquia. En caso de que aparezcan las complicaciones anteriores, se puede requerir la exéresis completa de las uñas1.
Estaría indicado el uso de queratolíticos en el tratamiento de la onicomadesis, especialmente en las formas recurrentes (onicomadesis multicapa o el engrosamiento de las uñas) para promover el ablandamiento, permitir el recorte y facilitar la avulsión química de la uña cuando sea preciso.
Sin embargo, en general, la onicomadesis se resuelve espontáneamente, siempre que la matriz ungueal subyacente no esté dañada de forma permanente, por lo que la actitud inicial es la observación1. Por lo general, el proceso sana sin complicaciones en 12 semanas6.
Conclusión
La onicomadesis puede ser la expresión de una enfermedad subyacente, en ocasiones importante, así como producir complicaciones y secuelas que influyan en la calidad de vida de los pacientes. En Atención Primaria debemos hacer una correcta anamnesis e informar a los pacientes de los factores predisponentes potencialmente evitables.
Agradecimientos
Se obtuvo el consentimiento escrito del paciente para la publicación de este artículo.
Consideraciones
Se han tenido en cuenta las recomendaciones del CARE Statement en la redacción de este caso clínico.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
